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Un millón de rusos visitan Cataluña

15 diciembre 2012

Durante los últimos años el turismo ruso ha crecido cada año de forma exponencial en toda la costa catalana hasta llegar a los 750.000 durante el pasado verano. Las previsiones auguran un  crecimiento para esta año 2013 de un 25% con lo que previsiblemente se alcanzará e millón de visitantes.
 
Por sus estancias en Cataluña (de una media de doce noches), por el gasto que hacen en destino (unos 150€ por adulto y día) y por sus inquietudes culturales (visitan museos monumentos, están interesados por la gastronomía y se mueven por todo el territorio), el turismo ruso se ha convertido en la joya de la corona. No vienen solo a tostarse a la playa, ni se encierran en su resort, aunque buscan hoteles en la costa y vienen en familia.

Desde hace unas semanas el ritmo se ha incrementado hasta el punto que ahora están llegando al aeropuerto de Barcelona 207 vuelos semanales procedentes de 18 ciudades rusas.

Según el Centre de Promoció Turística de Cataluña para la Europa del Este, el año pasado en estas fechas se tramitaban unos 9.000 visados diarios y ahora se tramitan unos 11.000. La agilización en la tramitación de los visados en origen ha sido determinante para el crecimiento de este mercado. Los visados –la mayoría de dos años- han facilitado que los visitantes repitan destino y la venta de casas quee los rusos usan como segunda residencia.

Desde el aeropuerto de Barcelona el turismo vacacional se distribuye entre la Costa Daurada (un 60%) y la costa norte de Barcelona y Costa Brava (el 40% restante).

El año pasado, en la costa el 61% de los turistas fueron extranjeros. De estos, 35% fueron rusos, un 31% fueron británicos y un 15% franceses, seguidos por irlandeses, holandeses, belgas, italianos y alemanes.

Estas cifras de visitantes son importantes aunque quedan lejos de los 3,2 millones de rusos que cada año pasan sus vacaciones en Turquía. Tras este país y Egipto, España y Grecia se disputan el tercer puesto en las preferencias de los rusos. La inestabilidad turca está favoreciendo  el incremento de reservas en Cataluña, pero la oferta catalana compite con la agresiva política de precios en Grecia.

El turismo ruso es mucha más visible en la calle que el británico, por ejemplo, que durante el día prefiere quedarse en la piscina del hotel y sale al atardecer. El ruso lo ves poco en el hotel, se va por la mañana y vuelve hacia las siete para cenar pronto.
 
Su presencia en Cataluña ha abierto nuevos filones de negocio como el turismo sanitario o ha obligado que algunos ayuntamientos de la costa den clases expres a sus agentes de la policía local para aprender ruso.